
Compartir es muy bueno, especialmente en momentos difíciles... sin embargo, se aprende en el camino, que no siempre es bueno compartir todo por más felices que nos sintamos, e incluso se aprende a compartir sólo en los momentos oportunos.
Hacé caso a mis palabras:
"Aprendé a contar lo justo y necesario a todos,
y más importante, aprendé a hacerlo en el momento indicado"
No por miedo al qué dirán, o por desconfianza, sino, porque al contar todo e incluso en momentos que no son los adecuados, uno termina pagando el precio: algún comentario desubicado, o para nada acertivo, reacciones adversas varias que pudieron haberse evitado si hubiésemos tenido un poco más de sabiduría al contar algo.
Otro punto importantísimo: LAS PALABRAS que usás.
Eso también se aprende en el camino. Se trata de usar las palabras correctas para cada persona y situación. Cada palabra puede producir un efecto distinto en cada uno. Por eso tus palabras contienen mucho poder.
Me imagino que habrás oído hablar de que cuando uno habla, lo que mayor llegada tiene es tu lenguaje corporal... y parece que es cierto. Así que comienza a prestarte atención, y a tener autocontrol sobre tí mismo, no sólo en lo físico, sino también en lo emocional y psicológico. CONOCÉTE... y conocerás a los demás también, pues aprenderás a observar su lenguaje corporal, y tendrás más información que si te hubiesen hablado ja.
Entonces: + te conocés, mejor autocontrol, mejor perspicacia, mayor acertividad, mejor eligiendo gente de confianza, compartes lo justo y necesario en los momentos adecuados...
y de paso disfrutas de tu propio mundo (sin estar necesariamente aislado).
¡SUERTE!


